lunes, 25 de diciembre de 2017

Final Fight: El origen

Casi todos, o al menos casi todos los que ya peinamos canas, o directamente no nos quede nada que peinar, recordaremos el Final Fight como una de los videojuegos estrella de los salones recreativos de los años noventa. Sus gráficos detallados, el tamaño de los personajes, la variedad de movimientos y la relativa facilidad con la que uno podía pasar los dos primeros niveles, hacía que muchas veces se formara cola para jugar y que aquellos que eran capaces de pasarse a los Andores o a Sodom se convirtieran en momentáneas estrellas del juego. Pero el Final Fight, como ya sospecharéis, no salió así de la nada sino que posee un origen que seguramente muchos no conoceréis. Tras un arduo trabajo de investigación, en Nintenrol hemos logrado descifrar algunas de las claves en cuanto al desarrollo de este videojuego, las cuales vamos a compartir con vosotros aquí abajo. Atentos que empezamos.



Masutatsu Ōyama: El hombre que se convirtió en pixel.

Puede que este nombre no os diga nada, pero Masutatsu (Masu a partir de ahora) fue un famoso artista marcial koreano, afincado en Japón que entre muchas disciplinas (judo, artes marciales chinas, lucha libre, boxeo…) destacó en el karate tras someterse a un duro entrenamiento aislado en el bosque, donde se dice que luchaba contra animales salvajes, meditaba bajo el agua de las cascadas e incluso partía árboles con sus manos desnudas. Dejando de lado el impacto ecológico que supuso el entrenamiento de este señor en el bosque, se convirtió en leyenda tras ganar el campeonato de artes marciales de Japón. A partir de ese momento comenzó a viajar por el mundo aceptando desafíos de todo tipo de luchadores, saliendo siempre victorioso de unos combates que muchas veces duraban apenas unos segundos. Pero la vida de Masu cambió cuando fue atacado furtivamente por un agresor con un cuchillo. Masu decidió utilizar su técnica más poderosa contra él, el “uraken” o “puño de dios”, lo que llevó al agresor directamente al cementerio y a Masu a la cárcel. Desde ese momento dejó de luchar y se dedicó exclusivamente a dar clases, prohibiendo a sus alumnos golpear en la cara a sus rivales. Pero Masu ya era una leyenda y desde ese momento comenzaron a aparecer películas basadas en su vida, como “Fighter in the wind”, otras tantas inspiradas en él, cómics, como Karate Baka Ichidai, series de dibujos y como no, lo que nos ocupa ahora, videojuegos.

 

Los primeros videojuegos de tortas:

Karate Champ
El Karate Champ, de 1984 no fue el primero pero si el que se inspiraba de forma mas clara en la figura de Masu; en él nos enfrentábamos uno tras otro a diversos adversarios en una suerte de torneo a la vieja usanza. Y precisamente fue Karate Champ el juego que inspiró (entre muchos otros) al clásico Street Fighter (el uno, el de 1987). El Street Fighter arrasó en las recreativas a pesar de lo difícil que era. Los dos primeros luchadores se podían ganar con un poco de habilidad, pero a partir de ahí había que tirar de “trucos” para seguir avanzando. Una de las características de ese juego, era la opción de realizar un movimiento especial llamado “hadouken” (en honor al “uraken” de Masu) y que aunque era devastador, los movimientos para realizarlo eran mucho mas complejos de lo que serían en la segunda parte del juego. Y si el Karate Champ nos mostraba a un Masu peleando en el torneo de artes marciales de Japón, el Street Fighter le representaba en sus viajes por el mundo enfrentándose a luchadores de toda índole.


 
Llega Final Fight, ahora si.

A pesar del éxito de los juegos de lucha uno contra uno, lo que de verdad arrasaba en las recreativas eran los “beat’em up” estilo Doble Dragón, así que cuando se le encargó la secuela a Yoshiki Okamoto, éste decidió convertir el Street Fighter en uno de esos juegos, el cual iba a llamarse “Street Fighter `89”. Pero finalmente la idea se desestimó y a tan solo unas semanas del lanzamiento del juego, se le cambió el nombre a “Final Fight”, dejando el camino libre para la súper exitosa secuela “Street Fighter 2”, de la cual no se va a hablar en este artículo. El Final Fight llegó a las recreativas y arrasó, convirtiéndose en la estrella junto a otros grandes como Golden Axe, King of Dragons o Gals Panic (que era un rollo pero salían tipas ligeritas de ropa). El argumento y personajes de este Final Fight estaban inspirados (porque decir copiados queda feo) de una pelicula de los años ochenta llamada “Calles de fuego” cuyo protagonista, Cody, debía salvar a una chica de las garras de una pandilla de malotes.

El Cody de la película... ¡Con la ropa de Haggar del videojuego!

Y hasta aquí llegamos con este “Final Fight: el origen”. En próximas entradas hablaremos de sus múltiples secuelas ya adaptaciones.